Dieta mental

Llevar una dieta mental equilibrada optimiza el estado y funcionamiento de mente y cerebro.

Una dieta mental equilibrada implica proveernos de aquellos “nutrientes” que suplan las necesidades esenciales de nuestra mente y de nuestro cerebro. No hay dos cerebros ni dos mentes con las mismas necesidades. De igual manera que hay personas con intolerancias alimenticias a los lácteos, a los frutos secos o a las frutas y si las consumen en alguna medida se sienten indispuestos, también hay personas que se sentirán indispuestas si se exponen a ambientes excesivamente competitivos, si mantienen relaciones habituales con personas manipuladoras o si dejan que la corriente del día a día les arrastre. Pero rara vez achacarán ese malestar al entorno en el que se mueven ni al estilo de vida que están llevando, le darán una connotación más trivial como que su jefe es un cerdo o que si el metro sigue oliendo a porquería.

¿Y cuáles son estos nutrientes y en que medida hay que consumirlos?, pues no tengo la formula exacta pero al igual que en la dieta alimenticia hay unos grupos de alimentos que son recomendables consumir a diario, en la dieta mental también los hay. Por ejemplo, cualquiera sabe que consumir frutas y verduras es más que aconsejable, en el ámbito mental podríamos equiparar esto a tu desarrollo personal y a tus relaciones sociales. Si la pera no es una de tus frutas favoritas, no la comas, hay muchas más y si mejorar tu nivel de inglés te tortura, pues aprende a coser. Si el pepino te da gases, evítalo y si salir de cañas con pepe te aburre, pues ya sabes.

Consumir ultraprocesados o fast food podríamos equipararlo al consumo de redes sociales, en ocasiones puntuales y justificadas. No pueden ser el medio principal en nuestro desarrollo como seres sociales, es una forma distinta de contacto social pero su abuso sesga y daña la evolución de nuestro papel en la sociedad, del sentido de identidad y de pertenencia al grupo.
Es decir, tú haces tu menú mental diario, tu tomas esas decisiones, nadie tiene que decirte qué te sienta bien y que no, tu eres suficientemente capaz de saber que te gusta, que te indispone y que no quieres consumir. Sé crítico con lo que lees o escuchas por ahí y confía en las señales que tu cuerpo y mente te muestran. Esta actitud repercutirá de forma positiva en tu autoestima y en el funcionamiento de tu mente.

Thinking In Yellow attitude