Expat: ¿Y tú de quién eres?

La razón que te llevó a emigrar si importa, esta determinará la imagen que crearás de la cultura y del país de acogida. Las primeras semanas, meses, te permitirán conocer el ritmo y las peculiaridades locales que tal vez se conviertan en tu nuevo día a día.
Integrarse implica encontrar el equilibrio entre lo que somos y las características propias del nuevo entorno en el que nos movemos. Si la balanza se inclina demasiado hacia uno de los extremos se creará una distorsión que llevará a poner en cuestión la percepción de la propia identidad.

Emigrar requiere exposición, flexibilidad, estar dispuesto a enfrentarse a uno mismo, a los propios limites, barreras, miedos. A buscar entre los recursos que cada uno posee y a estar dispuesto a crear otros nuevos. Cuanto más óptimo sea ese primer periodo de adaptación, más exitosa y menos desgastante será la experiencia.

Con el paso de los meses y los años se creará una nueva rutina, un “nuevo yo”, no solo mejorarán las habilidades lingüísticas sino que se interiorizan las costumbres y dinámicas del nuevo hogar. Algunas te gustarán y las harás tuyas, otras te resultarán más difíciles de manejar y te resistirás a ellas, que no tiene porque ser malo, en tu cultura de origen seguro que hay algo que tampoco va contigo, pero cómo asimilas esos inconvenientes puede ser determinante en tu proceso de adaptación.

A medida que pasa el tiempo esas nuevas habilidades, impuestas por el entorno en el que continuas desarrollándote, pasan a formar parte de tu repertorio habitual de respuestas, es cuestión de supervivencia, hay que adaptarse al medio. Por supuesto que este esfuerzo crea tensiones, inseguridades, ansiedad, miedos y tendrás que trabajarlos. Probablemente no funcionen tus viejas técnicas solucionadoras de problemas, por lo que deberás trabajar los nuevos contratiempos teniendo en cuenta el contexto en el que estás y los intereses de tu yo actual. Y aquí es donde te preguntarás, ¿y quién soy yo?, ¿he dejado de ser yo?, ¿he perdido algo de mí en esta experiencia?, ¿me gusta en lo que me he convertido?. Estas dudas sobre tu identidad, sobre tu sentido de pertenencia pueden llevar a revelarte contra tu nuevo hogar, contra su cultura y puede que en algunas cuestiones te lo hayan puesto difícil pero esa no es la forma de afrontar los obstáculos. Date la oportunidad de descubrir que no hay un nuevo yo, que ese eres tú en una de tus muchas variantes, porque somos muy versátiles, porque tenemos una fuente ilimitada de recursos y si te escuchas, especialmente a tus emociones, se puede crear un nuevo escenario en el que sentirte más seguro de ti mismo.

Escucha, siente, crea.